El Silencio puede acabar con tu relación de pareja

El diálogo y la comunicación es el medio en el cual las relaciones interpersonales inician y se mantiene o también de destruyen y dentro de la relación de pareja puede ser un enemigo que va creciendo poco a poco.

El silencio en la relación de pareja, nace tras los desacuerdos no resueltos, discusiones o fuertes peleas y sobretodo por desarrollar una actitud de evitación, la cual seguramente se generó por la gran necesidad de no volver a vivir situaciones tan desgastante. Pero el silencio no sólo puede ser contemplado como una actitud evasiva sino también como una forma de castigo para con la pareja, así es, aquí es cuando el silencio es una forma de manejar el control en la relación, está es de una manera muy sutil que ocurre cuando al no expresar aunque sea en forma inconsciente, lo que piensa, le genera a su pareja angustia, preocupación, tristeza e indiferencia y por ende le permite tener el control de la situación, de las reacciones y comportamiento del otro.

Por lo tanto es cuando el silencio está impregnado en la relación, es difícil buscar una oportunidad para resolver las diferencias o desacuerdos en pareja, pues obstruye todas las oportunidades. En estos casos, el silencio está siendo usado para controlar el comportamiento del otro, actuando como un bloqueador de pensamientos y sentimientos que nos priva de la posibilidad de tener un diálogo auténtico.

Además de crear un obstáculo gigante entre en la relación, ésta situación es pésima para la salud, crecimiento y fortalecimiento de la pareja. El silencio, en algunos casos, puede llevar incluso a la desesperación y a la depresión. Sofoca la relación, es altamente destructivo, pues la expresión de la voz es una afirmación de la vida. Las personas que generalmente prefieren el silencio pueden intentar defenderse, diciendo que “no sirve de nada hablar, pues el otro no me escucha”, o que “todo lo que diga será usado en mi contra”, o “para que decir lo que pienso si no es igual a su pensar, simplemente no es válido”, pero aunque esta actitud sea comprensible, es altamente perjudicial.

No es necesario quedar atrapados en el estancamiento del silencio, podemos aprender la habilidad de escuchar y ser escuchado por el otro, podemos aprender a desarrollar una comunicación empática, de esa forma no tendremos más problemas como el silencio. Aprender a escuchar y ser escuchado puede parecer difícil, pero como todas las habilidades, es algo que puede aprenderse, para lo que se requiere el compromiso, constancia y dedicación de ambos.

Por: Dra. Belizabeth Montilla

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