Salud mental y crisis económica

“En tiempos de crisis económica unos lloran y otros venden pañuelos”. El impacto de la economía sobre la salud mental.

Se puede observar que la situación por la que estamos atravesando actualmente nos ha tenido en una incertidumbre constante sobre el miedo a contagiarse, así como el sentirnos estresados por el aislamiento social. Sin embargo, también existe otro temor del que casi no se ha hablado, la crisis económica por la que está atravesando el país. La pregunta en este caso es, ¿influye nuestra economía en la salud mental?

Para empezar se debe definir que es la salud mental, la OMS la describe como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Es así como se puede interpretar que la salud mental es un factor biopsicosocial, lo que quiere decir que tenemos que estar en completa armonía para poder gozar de una buena salud, sin embargo no muchas personas lo toman como una prioridad, siendo así que en el Ecuador, para estas acciones, se dispone únicamente del 1.2% del presupuesto anual del Ministerio de Salud Pública.

En función de lo mencionado anteriormente es importante considerar que la economía es un eslabón fundamental de la vida del ser humano, si no se está con un nivel económico estable va a existir cierto estrés y ansiedad lo que provocaría que no se viva una buena salud mental, respondiendo así a la pregunta central del artículo. Sabiendo así que, si hay cambios económicos negativos va a suscitar sentimientos de fracaso personal, confusión e impotencia y una imagen deteriorada de sí mismo ya que no logran satisfacer sus necesidades básicas.

Frente a este cambio económico experimentado se crea una condición de inestabilidad, la cual implica una transformación para la persona, en algunos casos un fortalecimiento y replanteamiento de su vida, generando un aumento de energía y positivismo con planeación de estrategias  de afrontamiento que estimularán la creatividad de cómo salir de aquella crisis. En otros casos, y suele ser más frecuente, existe un empeoramiento y destrucción mental, lo que generará ansiedad e irritabilidad más profunda, pudiendo crear manifestaciones psicosomáticas, lo que significa que por el malestar emocional crea malestar físico visible, tales como dolores de cabeza, úlcera, gastritis, taquicardia, entre otros. Al fallar las posibles estrategias de afrontamiento la persona empezaría a tener una mayor tensión acumulada tratando de escapar o descargarla de una manera ineficaz, como posiblemente lo sea el ingerir alcohol, drogas, aumento de violencia generando sentimientos de culpa y una mayor depresión, en ciertos casos si no se busca ayuda a tiempo o una correcta resolución de los problemas podría llegar al suicidio.

Como podemos ver la economía influye directamente en la salud mental de la persona, si existe una economía capaz de solventar todas las necesidades va a proporcionar paz, sensación de éxito, mantener un status y condición de vida, de lo contrario existirán sentimientos de frustración y tensión emocional. Depende de cada uno como logre sobrellevar y utilizar los mecanismos para afrontar esta crisis.

Con el fin de tranquilizar nuestra salud mental se considera necesario presentar algunas recomendaciones que podrían resultar útiles, tales como:

  1. Para comenzar, realizar un diagnóstico de la economía del hogar, tomando decisiones más sensatas respecto al dinero, al identificar gastos que suelen ser innecesarios lograremos un mejor ahorro y de este modo tener mayor control sobre el dinero lo que generaría consecuentemente una disminución de la ansiedad.
  2. Resolver una dificultad económica a la vez, teniendo en cuenta que se puede jerarquizar prioridades, pagando deudas más urgentes primero, elaborando planes de acción y minimizando gastos que no son necesarios por el momento, de lo contrario, si se busca resolver todo junto subirían los niveles de tensión y terminaría por colapsar.
  3. Plantear posibles mecanismos de solución a las dificultades, no solo tener un plan sino algunos, ya que si uno de ellos no funciona, existirá otro que posiblemente sí.
  4. Manejar los problemas económicos desde una lógica diferente, viéndolos desde varios puntos de vista, lo cual permitirá acomodar la situación actual a la realidad global a la que se está viviendo.
  5. Y por último y no menos importante, realizar actividad física, ejercicios de respiración y relajación a fin de disminuir la tensión.

Por: Psic. Erika Sánchez C.

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