“Yo creo que es bipolar, porque cambia de genio de un ratito al otro”

En la actualidad es común etiquetar a ciertas personas de “bipolares”, por cambios repentinos en su estado de ánimo. En consulta algunos padres de familia me refieren que sus hijos son “bipolares”, por cuanto un día deciden estudiar una carrera y al siguiente quieren estudiar otra, o en su defecto ya no quieren estudiar. Algunos adolescentes publican en sus redes sociales, con cierto tono de alarde que son “bipolares”, catalogándose a sí mismos con ese término debido a sus variados cambios de humor propios de su edad y finalmente citaré a las personas que se autodiagnostican y acuden a consulta manifestando que tienen la certeza de que son “bipolares” por los cambios anímicos recurrentes que tienen para con su pareja.

Echemos un vistazo a lo que realmente es la BIPOLARIDAD o también llamado Trastorno afectivo bipolar.  Se constituye como una enfermedad caracterizada por episodios de manía o depresión. Cada episodio puede durar días y meses.  Un episodio de manía se caracteriza por algunos síntomas tales como una energía excesiva, hiperactividad, irritabilidad, agresividad, euforia, incremento de la líbido, delirios, alucinaciones, entre otros.  También la persona puede cursar por un episodio depresivo caracterizado por tristeza profunda, apatía, sentimientos de soledad y desesperanza, autodevaluación, pesimismo, ansiedad, pérdida del deseo por vivir y pueden incluirse además delirios o alucinaciones. Los síntomas se conjugan en los dos polos, la manía y la depresión, de allí que se le conoce como “bipolaridad”. Sea en un episodio maníaco o depresivo, el enfermo puede atentar contra su integridad o la de los demás, por tanto el trastorno afectivo bipolar o anteriormente llamada – psicosis maniaca depresiva – es una condición severa que altera significativamente la vida de la persona que la padece, causando que sea hospitalizado en variadas ocasiones y que utilice medicación de forma permanente. No se conoce cura hasta la actualidad para esta condición y hasta el momento existen varias teorías acerca de las causas que pueden generar este trastorno. La psicoterapia puede ayudar al paciente a gestionar sus emociones y por ende a disminuir el aparecimiento de nuevos episodios. Las bondades de la psicoterapia en la actualidad, tienen más alcances en pro del paciente y de su familia.

Existe un ingente número de personas en nuestro país que sufre este mal en silencio, intentando ocultarlo de sus familiares, amigos, conocidos, compañeros y más, por temor al estigma. La cultura sobre Salud mental en nuestra sociedad es paupérrima y el desconocimiento sobre enfermedades mentales puede generar graves e irreparables secuelas en nuestros seres queridos. Recuerdo un caso en particular en el cual un niño presentaba síntomas de bipolaridad y los padres se negaban a que el menor reciba atención psicológica y psiquiátrica, afirmando que “los de antaño se curaban sin la necesidad de psicólogos y psiquiatras… que antes no existían psicólogos y la gente salía de sus males, con el correctivo de sus padres y poniendo fuerza de voluntad”. La ignorancia de estos padres, llevó a castigar severamente a su hijo, golpeándolo e insultándolo, justamente cuando atravesaba por un episodio depresivo, él se negó a salir con ellos por cuanto se sentía muy triste y no quería salir de la cama, los dos tomaron aquella actitud como desobediencia y rebeldía, horas después el niño terminó con su vida en su habitación. Como éste, hay un número considerable de casos que quizás con una intervención profesional a tiempo, se hubiera logrado evitar el fatal deceso.

Un tratamiento oportuno puede salvar vidas, el conocer sobre las enfermedades de la mente puede romper con estereotipos de pensamiento ligados a mitos sociales que malogran la prevención sobre cualquier padecimiento emocional. El acudir con un psicólogo o psiquiatra no te hace un sujeto “débil”, externalizar lo que sientes a tus familiares o amigos con el fin de pedir ayuda no te hace una persona de “carácter débil” y si tú que me estás leyendo conoces a alguien que padece un trastorno afectivo bipolar o cualquier enfermedad mental, quieres ser parte de la solución y no del problema, bríndale su apoyo, escúchalo, no lo rechaces, no le tildes de “loco”, es momento de aportar con tu granito de arena para crear conciencia sobre algunas realidades que por su connotación, tienden a ocultarse o simplemente a ignorarse. Por: Nelson Jarrín

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